El movimiento individual natural es el factor clave que a menudo se pasa por alto en las discusiones sobre la ejecución de técnicas

Karch Kiraly es el entrenador principal del equipo nacional de voleibol femenino de Estados Unidos. Ganó tres medallas de oro olímpicas como jugador en gimnasio y en la playa. En la plataforma de Internet The Art of Coaching Volleyball, Kiraly insta a los entrenadores a repensar la creencia que desde hace mucho tiempo existe en el voleibol de que a los pasadores se les debe enseñar a recibir con el cuerpo detrás de la pelota.

Discusión sobre el pase en el voleibol

Como reflejo de la opinión de Kiraly, Tod Mattox comparte sus experiencias sobre el mismo tema. “Me di cuenta que si nos sacaban en la cancha y no recibíamos ases [puntos directos], ganaríamos mucho más de lo que perderíamos. Por lo tanto, al entrenar a los principiantes, llegué a ver la ‘prevención del as’ como algo más importante que el pase al objetivo. Aunque no soy un científico, se hizo evidente que los jugadores eran mucho más exitosos en la prevención de un as cuando su cuerpo estaba detrás de la pelota. En las categorías inferiores del voleibol femenino, sigo creyendo en éste concepto básico.”

El entrenador principal del equipo de voleibol femenino en The Bishop’s School en California continúa su razonamiento. “Para pasar, yo diría que el ángulo de plataforma más simple de crear es cuando pasas en línea recta con tu cuerpo directamente detrás de la pelota. En una segunda progresión, todavía estás detrás de la pelota, pero la pasas fuera de la línea (pase desde atrás a la izquierda a un armador en el medio de la cancha). En la tercera progresión, pasas completamente fuera de tu línea corporal y creas el ángulo apropiado para desviar la pelota hacia el objetivo. Así que cuando Karch dice que no necesitas estar detrás de la pelota, no estoy de acuerdo. Yo digo que deberías colocarte detrás de ella siempre que sea posible, ya que es el ángulo más simple.”

Preferencias naturales

Éste es el tipo de discusión sobre el aspecto técnico de las acciones motoras que encontramos en casi todos los deportes. La base de la discusión es: ¿crees en la biomecánica y en el llamado movimiento ideal para la ejecución de una técnica o miras la expresión natural del jugador individual? La biomecánica subestima las tres primeras letras de la palabra. Bio significa en éste caso que se trata de criaturas humanas y las personas no son máquinas teóricas que actúan. Por lo tanto, un razonamiento comparable con la eficiencia de la lógica mecánica no lleva la discusión en la dirección correcta.

¿Somos capaces de pasar a la izquierda y a la derecha del cuerpo? ¿Somos capaces de pasar cuando el cuerpo está detrás de la pelota? La respuesta a todas estas preguntas es afirmativa. De hecho, debido a la alta velocidad, la colocación precisa y la variación táctica de los saques, los mejores jugadores necesitan todas estas opciones para sobrevivir en el juego del pase.

Esto no debería cerrar nuestros ojos al hecho de que las personas tienen preferencias naturales individuales por el movimiento, al igual que por la cognición y la emoción. Además, las personas pueden diferir en sus motivaciones profundas y en las necesidades relacionadas. Tenemos estas preferencias y motivaciones profundas a un nivel inconsciente en nosotros, mientras actuamos las usamos en la vida diaria y las llevamos a dondequiera que vayamos. Si jugamos voleibol aplicamos nuestras preferencias. Independientemente de que seas un jugador principiante o un atleta de alto nivel. Es por eso que también experimentamos al más alto nivel en todo tipo de atletas deportivos realizando acciones similares de diferentes maneras. Es porque la gente difiere en su estilo motor individual.

Tres dimensiones a modo de ejemplo

“Es extraño que ninguno de los entrenadores hable de hábitos naturales,” dijo John Stubbe en su comentario [en Facebook]. Y tiene razón. Los entrenadores tienen que mantenerse alejados de las filosofías “Sé como yo” y “Talla única para todos.” En cambio, deben reconocer, entender y respetar el estilo motor del jugador. Analizando las dimensiones de las preferencias motoras individuales con respecto a la referida discusión sobre la técnica del pase en voleibol, destacaremos tres de ellas en éste artículo.

En primer lugar queremos mencionar la dinámica de los patrones de caminar. La diferencia entre Caminar desde abajo (WB: más concéntrico) y Caminar desde arriba (WT: más pliométrico) está respaldada por la investigación científica. WB necesita una postura más profunda para crear velocidad y adaptación, una posición más detrás de la trayectoria de la pelota a recibir y requiere hacer conexión en la acción con la cadena muscular anterior del cuerpo. Un ejemplo es Sérgio, el ex líbero del equipo masculino de Brasil (peso corporal más hacia los talones). Por otro lado WT necesita una postura más alta, una posición más a un lado de la trayectoria de la pelota y requiere hacer conexión en la acción con la cadena muscular posterior del cuerpo. Por ejemplo Giba, el ex atacante del equipo masculino de Brasil (peso corporal más hacia los antepiés [parte delantera de los pies]). Para resumir, hasta ahora, WB prefiere recibir las pelotas en su línea media, mientras que WT tiene una preferencia por pasar fuera de la línea central del cuerpo.

Como segunda dimensión tendremos en cuenta la organización de la motricidad. Se trata de los requisitos individuales para la percepción y la cooperación entre la parte superior e inferior del cuerpo. Algunas personas tienen una organización vertical de su motricidad, requieren estar directamente en la acción. Otras personas tienen lo que llamamos una organización horizontal de su motricidad, necesitan una diferenciación a la izquierda o a la derecha en su percepción y postura. Los jugadores verticales tienden a estar más alineados con la pelota y la intención del pase, mientras que los horizontales tienden a inclinar (la parte superior de) su cuerpo y su cabeza más hacia los lados.

La tercera dimensión que queremos destacar en éste aspecto es el orden preferido entre la motricidad gruesa y la motricidad fina. Un jugador que tiene una preferencia natural por empezar desde los músculos grandes de su cuerpo necesita tocar y sentir la pelota más cerca del cuerpo. Por otro lado, el jugador que necesita involucrar primero las habilidades motoras finas está equipado para tocar la pelota más lejos del cuerpo. Se distinguen por la coordinación ojo-mano.

Diferencias en la expresión individual

Para recapitular los últimos tres párrafos. Se puede imaginar que los jugadores de voleibol con la dinámica de Caminar desde abajo, una organización vertical de la motricidad y una preferencia por involucrar primero los músculos grandes, encontrarán su sensación y expresión al pasar cuando su cuerpo esté detrás de la pelota. Es la forma en que Tod Mattox recomienda pasar la pelota. Sin embargo, al otro lado del espectro hay jugadores con una dinámica de Caminar desde arriba, una organización horizontal de la motricidad y una preferencia por involucrar primero la motricidad fina, a los que les gusta pasar la pelota junto a ellos. En realidad, también hay combinaciones de estas tres dimensiones.

En éste artículo mencionamos tres aspectos de la motricidad individual, sabiendo que hay más ideas, como el ojo radar y el hombro dominante, que influyen en las acciones. ¿Y qué hay de la conexión entre el hombro y la cadera? ¿Es la preferencia asociada (necesidad de una posición más frontal) o disociada (necesidad de una posición más diagonal)? En todas sus dimensiones y la congruencia requerida, la motricidad individual es un todo muy complejo.

Autoorganización del cuerpo

Estamos de acuerdo con el profesor Alain Berthoz [1], especializado en la trinidad de percepción, decisión y acción, en su opinión de que la autoorganización del cuerpo necesita ser respetada. Él designó el camino de las habilidades motoras complejas a las acciones simples con el término simplejidad [2]. Entrenas sobre la intención y la situación y dejas que la autoorganización del atleta haga el resto. Observas lo que el jugador involucra para dominar el desafío de movimiento y cuando pasa a su siguiente nivel, te concentras en más detalles sobre la intención y la situación. En el proceso de aprendizaje motor Mattox apunta que se pasa de lo que es más simple para el jugador a situaciones complejas en diferentes contextos. Pero la pregunta crucial es: ¿qué es más simple y adecuado para quién? Un entrenador debe diferenciarse para proporcionar personalización a sus jugadores.

Karch Kiraly tiene razón en su afirmación de que recibir la pelota en la línea media del cuerpo no debería ser un punto de partida general a la hora de pensar en la técnica de pase. En parte, la razón radica en la lógica interna del juego de voleibol. Sin embargo, el movimiento individual natural y la autoexpresión son a menudo factores clave olvidados en discusiones como éstas.

[1] Alain Berthoz es ingeniero, psicólogo y neurofisiólogo. Entre 1993 y 2010 dirigió la cátedra de Fisiología de la percepción y de la acción del Collège de France. Sus campos de investigación son la fisiología de las funciones sensorio-motrices, la óculo-motricidad, el sistema vestibular, el control del equilibrio y la percepción del movimiento.

[2] “La simplejidad, tal como yo la entiendo, es el conjunto de soluciones encontradas por los organismos vivos a través de las cuales, a pesar de la complejidad de los procesos naturales, el cerebro puede preparar la acción y proyectar las consecuencias. Estas soluciones son unos principios simplificadores que permiten tratar las informaciones o las situaciones, teniendo en cuenta la experiencia pasada y anticipando el futuro. No se trata de caricaturas ni de atajos ni de resúmenes. Son nuevas formas de plantear los problemas, a veces dando algún rodeo, para llegar a las acciones más rápidas, más elegantes y más eficaces.” —Alain Berthoz.

[N. del T.: La palabra inglesa core se traduce al español como núcleo y refiere al tronco o torso humano. En éste artículo se ha traducido como “cuerpo” en razón de que en Uruguay se utiliza la frase, “colocar el cuerpo detrás de la pelota” o también, “poner el cuerpo detrás de la pelota.”]

[N. del T.: La palabra inglesa midline o mid-line se traduce al español como línea media o línea central y refiere a una línea vertical imaginaria que divide el tronco o torso humano por su centro, en dos partes iguales. En éste artículo se ha traducido como “línea media” o “línea corporal” y, cuando el contexto lo permite, variaciones de la frase, “detrás de la pelota.”]


Éste artículo fue publicado originalmente en ActionType Academy

Peter Murphy
Peter Murphy

Peter Murphy es un reconocido experto, profesor y conferenciante en el campo del deporte de élite, el entrenamiento y la formación de equipos. Formado como fisioterapeuta, ha pasado gran parte de su vida deportiva en el voleibol, primero como jugador y después como entrenador. En 1978 y 1985 fue elegido Entrenador de Voleibol del Año. Como entrenador nacional de la selección femenina holandesa (1982-1986 y 1990-1994) ganó una medalla de bronce y una de plata en los Campeonatos Europeos de 1985 y 1991. Su equipo quedó 6º en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. En 1994-1995 fue ayudante del entrenador del equipo nacional de voleibol masculino. Durante el Campeonato Mundial de 1994 en Atenas se ganó una medalla de plata bajo el liderazgo de Joop Alberda. De 1986 a 1990 trabajó como director técnico de la Asociación Holandesa de Voleibol. En ese cargo se involucró en el modelo de Bankras, que haría mundialmente famoso al equipo masculino dirigido por Arie Selinger (entrenador nacional de 1986 a 1989 y en 1992) y más tarde por Joop Alberda (1993-1996). Entre 1988 y 2017 fue miembro de la Comisión Técnica de FIVB, donde supervisó los análisis de los Campeonatos Mundiales y los Juegos Olímpicos. Entre 1996 y 2010 trabajó para NOC*NSF como director de deportes de élite y desarrollo de talentos, con un equipo de especialistas. También fue co-desarrollador y supervisor del programa Entrenador Maestro en Deportes para los entrenadores nacionales. En el período 2010-2013 trabajó para el equipo de ciclismo Rabobank y formó a los líderes del equipo como entrenador. En el SMI imparte los módulos de Deporte, gestión y ciencias organizacionales, y Deporte, liderazgo y gestión de competencias. Creó ActionType Academy y es uno de los profesores principales en el curso Entrenamiento práctico en deportes con ActionType. Entre 2011 y 2018 ayudó al cuerpo técnico del Ajax con apoyo especializado en la dinámica y el desarrollo del equipo y en la construcción de perfiles de rendimiento futbolístico de los jugadores. Junto con Jan Huijbers y Bennie Douwes escribió el exitoso libro Entrenamiento total XL en 2006. En 2009 se publicó el libro El excelente entrenador deportivo, que escribió junto con Rogier Offerhaus.